Dolores Reyes: literatura para no olvidar a nuestras muertas

La escritora argentina responde a mi llamada con bastante amabilidad, es una mujer sencilla sin la impostación de otros escritores que, al lograr cierto éxito, pierden el piso y pronto sus carreras. La entrevista transcurre entre risas y recuerdos de instantes comunes a su tierra y barrio que dieron vida a la novela Cometierra, su primera obra, y un fenómeno editorial en Argentina donde se ha reimpreso siete veces en tan sólo un año; y en España se habla de la probable cuarta reimpresión. La novela apenas llega a México y, después de leerla, supongo que por la temática y su calidad narrativa pronto Cometierra será un referente de la literatura feminista en nuestro país.

Dolores Reyes se enamoró de la literatura gracias a la poesía y en específico por su jurado amor por la literatura griega. En esa herencia universal residen los arquetipos, temáticas y fórmulas para hablar del ser humano, comenta en nuestra reunión. La escritura para Dolores nace desde la necesidad de explicarse no sólo el misticismo y dolor al que estamos sujetos en Latinoamérica sino también para dejar un testimonio de la violencia en contra de las mujeres, desaparecidas por miles. Su novela es un viaje fantástico a través del ethos profundo de Argentina y sus costumbres ancestrales.

“Considero que el feminicidio es el último paso de un montón de pasitos previos. De esos pasos, muchos son simbólicos y discursivos. Compartimos la religión católica, en la cual el cuerpo de la mujer es el pecado, la bruja que hay que quemar y Dios es el hombre. Eso a nivel simbólico. En cuanto a lo discursivo, me parece que lo tenemos todavía naturalizado e invisibilizado. Acá los feminicidios atraviesan todas las escalas sociales y las élites, no sólo hay que ir a pueblitos. Tiene que ver con disciplinar a los cuerpos femeninos y la estructuración de la vida en sociedad de los hombres y las mujeres. Hay una serie de mandatos que a la larga generan frustraciones, muchos recaen en los hombres; eso de no mostrar fragilidad da como resultado el odio llevado hacia la mujer”.

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