Luis Solano, un editor en el debate público

Al igual que otros tantos editores, Luis Solano (1972), optó en principio por una carrera y destino alejado de las letras como Jorge Herralde, por ejemplo, hasta caer en las garras de la literatura y de esa pasión por hacer libros. Llevar al papel la voz de mujeres y hombres que algo saben del mundo, por lo menos de su mundo interior, no es tarea fácil.

Para Solano que primero estudió derecho, y que algo sabe de negocios, como él mismo lo ha dicho, tuvo la fortuna de tener una mente en principio estructurada que le permitiera adentrarse en el complejo mundo del mercado editorial y afincarse en Barcelona, capital mundial de las casas editoriales en lengua española.

Luego de más de 15 años de haber dado vida a Libros del Asteroide, Solano, nos habla de su trayectoria, logros y el Premio de No Ficción que impulsa para dar voz a nuevas mentes críticas que sumen al entendimiento cultural del mundo que nos rodea. Luego de revisar el catálogo del sello, además de ser lector de las colecciones, nos queda claro que, desde el inicio de esta aventura editorial, lo importante radicaba en construir una editorial dedicada a revisar las obras literarias no sólo del presente sino del pasado, textos que en sus propias tradiciones ya hubieran sido refrendados por el tiempo, ese pilar que da sustento a todo.

Desde la aparición de Libros del Asteroide la uniformidad de la calidad de las obras se ha mantenido y, por ejemplo, Hamnet de Maggie O’Farrel, me parece que da fe de la visión que tienen como editorial. ¿Qué tan complejo es ser fiel a una línea que para otros es cambiante?

Los criterios de selección son los mismos desde el principio: calidad literaria, emoción, entretenimiento y ampliar la visión del mundo que tiene el lector. Esos son los criterios por los que nos guiamos en la selección y que imagino que hacen que la línea editorial se perciba como permanente. Aunque creo que la línea editorial, pese a mantener los criterios de selección, evoluciona, porque las cosas que me interesan cambian a medida que el mundo cambia, y el mundo de hoy es bastante distinto al mundo de hace 17 años, cuando empezamos a editar.

En algún momento comentaste que, como proyecto editorial, deseaban mantenerse como un grupo reducido de hacedores de libros para no tener que optar quizá a publicar libros más comerciales. ¿Qué tan complicado es remar a contracorriente del mercado más comercial o casas editoriales más grandes?

Creo que hay lectores para los libros literariamente valiosos. Lo complicado es el ruido que se genera en el mercado, que hace que obras y autores con gran potencial pasen desapercibidos. No obstante, después de tantos años, tenemos abiertos canales de comunicación con periodistas, críticos, libreros, incluso directamente con los propios lectores, gracias a los recursos digitales, desde newsletters a las redes sociales, por ejemplo. Y gracias a estos canales, hemos ido tejiendo una serie de redes de confianza que nos permiten ser relevantes y que han afianzado nuestro proyecto editorial temporada tras temporada.  

Quizá es una pregunta que para ti puede ser obvia, sin embargo, ¿qué buscas en un autor para decidir publicar su obra? ¿Una prosa espléndida o un universo singular?

Busco que el libro tenga verdad, que esté vivo. Que cuando un lector lo lea piense que lo que le están contando ha sucedido realmente o podría suceder tal como se lo cuentan, que el mundo es tal como lo está leyendo. Esa es la sensación que busco. 

Leí hace poco en El País que el ensayo como género literario estaba conquistando el mercado español. Esto me llevó a pensar en el Premio de No Ficción de Libros del Asteroide. ¿De dónde surge esta idea y por qué? ¿Hace falta lanzar nuevas voces críticas en lengua española?

La propuesta surge de pensar que hay autores con ideas interesantes para libros de no ficción que no escriben porque no encuentran el impulso o respaldo suficiente. Y de entender también que en la no ficción es mucho más fácil imaginar el libro final a partir de una idea, que en ficción. Nuestra intención no era tanto la de encontrar voces críticas si no voces inteligentes que se plantearan preguntas relevantes.

Me surge una pregunta luego de una diatriba en contra de las editoriales en Estados Unidos, publicada en diversos medios hace unas semanas, donde se crítica la poca presencia de autores latinoamericanos en sus catálogos. ¿Qué opinas de la literatura latinoamericana, qué lugar ocupa en Libros del Asteroide?

Pues yo diría que la presencia latinoamericana en el mercado editorial estadounidense es mayor que nunca. No sé si existe realmente una «literatura latinoamericana», pero a mí me interesan mucho los autores que escriben en América Latina porque aportan una visión distinta a la de los autores españoles. Tienen otros mundos y otras historias que contar. En Asteroide intentamos estar atentos a lo que viene de allí, y publicarlo si podemos, pero no es fácil porque muchos autores ya tienen editores en sus países de origen y hacerse con lo poco que está libre no siempre es fácil.

¿En qué momento se encuentra el mercado editorial en España? Sabemos que la visión apocalíptica del mercado virtual quedó en eso y que el libro electrónico es apenas un hermano más del libro en papel. ¿Es rentable?

Creo que la situación es buena, los niveles de facturación de 2010 no se han recuperado, pero el mercado ha crecido en los últimos años. El peso de las librerías independientes se mantiene y el libro electrónico se ha estancado entre el 8% y el 9% de la venta en unidades. En los dos últimos años, debido en parte a la pandemia, el interés por la lectura y la venta de libros ha aumentado. Creo que no nos podemos quejar.

Pienso que un editor es un personaje inclusive más romántico que un escritor, apuestan por alguien que negocia con los sueños y escribe… ¿cuáles son los sueños de un editor?

Pienso que los escritores son más románticos, ellos son los artistas de verdad. Al final el papel básico del editor se reduce a detectar el talento de otro y conseguir que ese talento llegue a cuantos más lectores mejor.

En su momento leí 1948 de Yoram Kaniuk, un libro de tu catálogo que me impactó por el tratado periodístico y poético del autor. En este sentido, ¿qué tan importante es para Libros del Asteroide la construcción de un catálogo que aborde no sólo la poesía sino justo la política, el periodismo y la actualidad social?

El catálogo Asteroide es tan diverso como rica es la creación literaria. Desde el inicio, como te comentaba, mi interés siempre ha sido acercarme a una obra por su verdad, más allá de géneros o etiquetas temáticas. Además, estas son fronteras irreales, pues muchos libros contienen en sí mismos facetas distintas. En definitiva, busco reflejar en nuestra línea editorial la prosperidad creativa de la que goza la literatura contemporánea. En el caso concreto de la no ficción, y con ello la idea de promover un premio ad hoc, era un ámbito en el que creíamos debíamos apostar para descubrir a nuevos autores.

¿Cuáles son las claves para resistir en el mundo editorial en un momento histórico donde parece que las problemáticas de hace un siglo se repiten, respecto a los conflictos políticos europeos?

A lo largo de la Historia, no ha habido pandemia, guerra o acontecimiento que haya hecho peligrar los libros o la literatura. Todo lo contrario: es cuando más necesarios han sido. Ya sea como refugio para evitar enfrentar la realidad, como herramienta de conocimiento para entenderla o como arma para combatirla, el libro ha resistido. Más que eso, en momentos tales, el mundo editorial ha tenido y seguirá teniendo un papel esencial, el de dar espacio a la reflexión, al debate y a la memoria.

¿Con qué autores trabajar y con cuáles no?

Con los que se dejan. Fuera bromas, el trabajo de un editor es sacar a relucir el talento de un autor, extraer de su obra toda su esencia. Poco más importa.

Publicado en Confabulario


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